Habíamos quedado a las 8 A.M. para desayunar y empezar la ascensión, que se suponía seria de entre 4 a 6 horas dependiendo de las condiciones del terreno. Pero para nuestra desgracia no paraba de llover, transcurrieron dos horas con la incertidumbre de si podríamos iniciar la marcha. En un momento en que la lluvia no era tan copiosa decidimos salir con unos sencillos chubasqueros-ahora ó nunca-.
Al poco tiempo de empezar la marcha nos encontramos con una mujer y su hijo mirándonos sorprendidos, con la misma expresión que nosotros al ver sus caras impregnadas de pasta de Thanakha (corteza molida de árbol), la cual les daba un aspecto un tanto teatresco.
Más adelante llegamos a un pequeño grupo de chozas, en el que encontramos búfalos de agua pastando tranquilamente en una ladera, bajo el cuidado de una familia.
El vigía de un puesto de control para tracks, posa con su ropa militar en plan "rambo", todo orgulloso para la foto.
Tras 3Horas de ascensión constante, lluvia incesante, humedad elevada y un no parar de sudar a goterones incrementado por el plástico de los chubasqueros, llegamos al campo de Yatetaung, donde tienen la terminal los tracks y desde donde solo es posible seguir la ascensión a pie ó en silla de manos, soportada por cuatro birmanos sudorosos.
Solo nos quedan unos 45' de ascensión, sumamente empinada con riachuelos de agua por todas partes, que hacemos con muchísimo cuidado para no resbalar.
Al llegar a la cumbre el afán recaudatorio del Gobierno nos espera, 6$ por pax, con recomendación incluida para que nos alojemos en el hotel del Gobierno. Lo siento pero no me pude reprimir, les solté un no!! con cara de pocos amigos, que identificaron muy bien esbozando una sonrisa cínica.
Cumplimos con los tramites y seguimos hacia la Pagoda de Kyaiktiyo, donde los Chinthe ( guardianes mitad león mitad dragón), nos dan la bienvenida. Entre ambos las escaleras de acceso cubiertas de una intensa niebla nos transportan a la entrada fantástica de un mundo mágico en los confines del tiempo.
Las mujeres no pueden acceder a la estrecha pasarela que conduce hasta la misma roca, cerrada tras una verja con candado y varios vigilantes se aseguran de que así sea. Pido permiso a uno de ellos para poder entrar con la equitación de atletismo de Maratón de Catalunya ya que no disponía de la de corredors.cat (lastima). Ante nuestra perplejidad no me ponen ningún impedimento, solo se aseguran que en la pequeña mochila no lleve ningún tipo de calzado.
No me lo pienso dos veces y corro como una flecha hacia la Roca, pensando que podrían cambiar de opinión, llego hasta la misma Roca que toco con mis manos, emocionado pienso en ese mismo instante en si sacar la foto de Aung Sang Suu y las posibles consecuencias, estoy siendo observado por todas partes y Marta no para de sacar fotos desde todos los ángulos posibles sin parar.
Mientras acaricio la Roca noto como se balancea ligeramente en un equilibrio sorprendente, como asintiendo ante nuestra petición, segura de si misma pues un pelo de Buda la soporta en equilibrio.
Contentos por haber conseguido de alguna manera nuestro propósito, nos marchamos para regresar en la magia de la noche y despedirnos de ella.
Es como trasladarse en el túnel del tiempo 100 años atrás. Mucha miseria al tiempo que mucha sonrisa sincera y limpia, como la de un niño. Sus gentes es sin duda lo mejor del país.
Ahora nos queda hacer uso de nuestra libertad y en la medida de nuestras posibilidades, pedir por la liberación de todo el pueblo Birmano.
PIDE POR SU LIBERACIÓN AQUÍ:

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1 comentario:
Un viaje fantástico, una historia preciosa, una azaña de la que os debeis sentir orgullosos!
Sin duda siento envidia (sana)
Un saludo. Gracias y Suerte.
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